En los meses más agobiantes del verano los autos suelen gastar más nafta que lo normal y el aire acondicionado aparece como el gran responsable, por la energía que requiere para refrescar el habitáculo.

«El sistema de aire acondicionado aumenta el consumo de combustible de un vehículo más que cualquier otra función auxiliar», advirtió a Clarín Salvador Gil, doctor en Física experto en energía y docente de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

Sucede que, para enfriar y deshumidificar, el compresor del acondicionador consume potencia del motor, y eso lleva a que se queme más combustible.

«En un vehículo convencional, con motor de combustión interna, el incremento del consumo debido al aire acondicionado puede ser de hasta del 30% en zonas urbanas«, indicó el investigador, citando estudios internacionales.

Ahora bien, según los expertos, este efecto puede reducirse en la medida en que el conductor use mejor el equipo de refrigeración, lo que requiere adoptar hábitos y cuidados sencillos para que no trabaje más de lo necesario. En esta nota, 10 consejos prácticos para lograrlo.

1. Al estacionar, evitar el «efecto horno»

Cuando un auto queda al sol con las puertas y ventanillas cerradas, se produce un «efecto horno» por el que la temperatura interior puede trepar hasta los 70°.

Por eso, si fuera imposible dejar el coche a la sombra, usar parasoles, cortinas y persianas será un modo efectivo de lograr que el habitáculo se mantenga más fresco, sugirió Gil.

Y añadió que colocar una película ligeramente polarizada en las ventanas también ayuda a minimizar la transmisión de calor al interior.

«Si el vehículo, parado al sol, estuviera muy caliente, se recomienda abrir las puertas y las ventanillas por unos instantes para que el aire caliente pueda salir», aconsejaron en Volkswagen Argentina.

2. Arrancar con las ventanillas bajas

«Si el auto estuvo estacionado al sol, el habitáculo se encontrará a una elevada temperatura y el aire acondicionado tendrá que hacer un gran esfuerzo para reducirla», explicaron en Toyota Argentina.

Por eso, sugirieron, lo ideal es que ese primer enfriamiento no lo haga el acondicionador (gastando nafta), sino que se produzca naturalmente (gratis) con el ingreso de aire exterior al comenzar a andar.

«Hay que ventilar el habitáculo circulando con las ventanillas abiertas unos minutos y con la climatización encendida, pero a baja potencia. Una vez que el sistema empiece a arrojar aire frío, se deben cerrar las ventanas y aumentar la velocidad del ventilador», agregaron en la automotriz japonesa.

En verano, es mejor dirigir el aire acondicionado a las ventilaciones superiores, y no hacia los pies. Foto: Archivo.

Es importante conocer para qué sirve cada uno de los comandos del equipo. Foto: Archivo.

3. Utilizar el recirculador

Los sistemas de refrigeración de los vehículos tienen un botón con una flechita doblada, cuyo uso es crucial en verano. «Al activar la función de ‘recirculación‘ se usa menos energía porque el equipo está enfriando sólo el aire que ya está dentro del vehículo, y no trayendo aire exterior más cálido para enfriar», apuntó Gil.

Tener el recirculador encendido permite, además de ahorrar nafta, que el habitáculo se enfríe más rápido. Por eso, si hace mucho calor, con este modo se llega en menos tiempo a la temperatura de confort.

Ahora bien, según advierten, cada tanto debería permitirse el ingreso de aire del exterior (apagando el recirculador). Si no, los vidrios podrían empañarse y el conductor, al respirar aire viciado, podría comenzar a sentirse cansado y con falta de concentración.

4. Dirigir hacia arriba los flujos de aire frío

El conductor puede elegir a qué rejillas dirigir el aire. Para aprovechar al máximo el frío generado por el equipo, lo ideal es configurarlo para que «sople» sólo por las ventilaciones superiores: las del cuadro de instrumentos.

Lo que habría que evitar es que parte del flujo refrigerado vaya hacia el piso o hacia el parabrisas. Asimismo, en verano, conviene siempre orientar hacia arriba las rejillas de las salidas de aire.

¿Por qué? «El aire frío es más denso que el aire caliente, por lo que tenderá a bajar y a situarse en la parte inferior del vehículo. Esto generará un efecto cortina de aire que permitirá aumentar el confort en el interior y reducir la temperatura de forma uniforme», justificaron desde Toyota.

En verano, es mejor dirigir el aire acondicionado a las ventilaciones superiores, y no hacia los pies. Foto: Archivo.

En verano, es mejor dirigir el aire acondicionado a las ventilaciones superiores, y no hacia los pies. Foto: Archivo.

5. Para refrescar a los de atrás, despejar el piso

Muchas veces el conductor y su acompañante se sienten frescos, pero los que viajan en los asientos traseros se quejan de que tienen calor. La reacción común, entonces, es hacer que el aire funcione a mayor potencia.

Pero la solución podría ser mucho más sencilla (y barata). A menudo basta con no poner objetos debajo de los asientos de adelante, porque podrían dificultar el paso del flujo de aire frío hacia la parte trasera del habitáculo.

6. Usar en temperatura justa, sin enfriar de más

En los autos con un termostato digital, recomiendan fijar la temperatura en no menos de 24°, e idealmente en 25° o 26°: eso alcanza, según los expertos, para que la mayoría de las personas se sientan bien, con ropa suelta.

«Si el auto no tiene este control, la persona debería usar el equipo en la posición de mayor temperatura que le sea posible y confortable. Apuntando a la comodidad, no al frío«, resumió Gil.

Según el investigador, se comprobó que al aumentar la temperatura interna de 20° a 24°, el requisito de potencia del compresor baja un 22%. Y si el aire se programa en 26°, el ahorro puede superar el 30%.

Modelos avanzados permiten programar la temperatura deseada para distintas zonas del habitáculo. Foto: Toyota.

Modelos avanzados permiten programar la temperatura deseada para distintas zonas del habitáculo. Foto: Toyota.

7. En rutas y autopistas, encender el aire

Muchos creen que, al circular a altas velocidades, pueden ahorrar combustible si apagan el aire acondicionado, abren las ventanillas y refrescan el vehículo con la corriente. En realidad, eso resulta contraproducente.

Según los especialistas, al abrir las ventanas en la ruta o en una autopista, el ingreso de aire aumenta demasiado la resistencia al avance, el motor termina haciendo más esfuerzo para mover las ruedas, y consume más.

«A partir de los 80 km/h, no conviene ir con las ventanillas bajas. Es mejor cerrarlas y encender moderadamente el aire acondicionado», apuntó Gil.

8. Desactivar el aire antes de llegar

En Volkswagen aconsejaron que el conductor, unos dos minutos antes de llegar a destino, apague el aire acondicionado y deje sólo funcionando la ventilación.

«Esto ayuda a reducir la humedad en el evaporador, disminuyendo la aparición de olores desagradables en el interior del vehículo», indicaron.

La otra gran ventaja de hacer esto es que se ahorra energía, ya que el sistema continuará «soplando» aire frío durante varios segundos sin utilizar el compresor.

9. Mantener limpios los filtros de aire

Aconsejan revisar periódicamente los filtros y cambiarlos cada 15.000 o 30.000 kilómetros. Foto: Archivo.

Aconsejan revisar periódicamente los filtros y cambiarlos cada 15.000 o 30.000 kilómetros. Foto: Archivo.

«El filtro de polvo y polen reduce la penetración de partículas del aire exterior en el interior del vehículo, y necesita ser reemplazado regularmente para no perjudicar la eficiencia del aire acondicionado», aseguraron en Volkswagen.

Un síntoma típico de que el filtro ya no da más es que el aire empieza a salir con malos olores. Otra señal es que el caudal se reduce, lo que provoca que el equipo deba trabajar más tiempo -y quemar más nafta– hasta lograr atemperar el habitáculo.

«Este componente es recomendable sustituirlo por uno nuevo cada 15.000 o 30.000 kilómetros«, precisaron en Toyota, donde además recomendaron hacer revisar anualmente el equipo y realizarle una recarga de gas cada 2 o 3 años, «lo que ayudará a que no falle y a evitar posibles averías del compresor y el radiador».

10. Revisar con frecuencia las tomas de aire

Otro problema frecuente que lleva al acondicionador a funcionar mal y consumir más energía es que queden tapadas las tomas de aire que están frente al parabrisas, del lado exterior.

Hojas, pequeñas ramas o frutos y otros materiales caídos sobre el vehículo pueden ser los causantes de que el aire no esté ingresando adecuadamente.

Para que el sistema no pierda eficacia por estas causas, basta con adoptar el hábito de revisar y despejar las tomas de aire cada vez que nos acercamos al auto, y antes de encender el motor. Lleva pocos segundos y el beneficio es inmediato./Clarín

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